Diferentes tipos de SIBO

Tipos de sobrecrecimiento bacteriano

El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado se caracteriza por la presencia en el intestino delgado de bacterias del colon. Las bacterias del colon producen gas metano o hidrógeno, por lo que su presencia en el intestino delgado causan los síntomas habituales de los pacientes de SIBO (hinchazón y distensión abdominal) además de aumentar la acidez del organismo y saturar el hígado de toxinas.

Podemos clasificar el SIBO en 3 tipos:

SIBO por bacterias que producen hidrógeno y diarrea

Este es el caso más frecuente. Las bacterias presentes en el intestino delgado fermentan los hidratos de carbono y producen gas hidrógeno. Esta parte del intestino es más sensible al hidrógeno que el intestino grueso, por lo que se manifiestan síntomas como distensión abdominal y diarrea.

SIBO por arqueas que producen metano y estreñimiento

Las arqueas son organismos unicelulares que antes se consideraban bacterias, pero actualmente se clasifican separadamente. En el intestino delgado pueden aparecer arqueas como Methanobrevibacter smithii y Methanosphaera stadtmanae. Estas arqueas se alimentan del hidrógeno que generan las bacterias que fermentan los carbohidratos y producen gas metano.

El metano en el intestino delgado produce hinchazón abdominal y ralentiza el paso de los alimentos por el intestino, causando estreñimiento. El estreñimiento a su vez favorece la reproducción de las bacterias que a su vez generan más hidrógeno que alimenta a las arqueas. Se forma así un círculo vicioso que favorece la persistencia del SIBO.

Las arqueas son difíciles de eliminar con antibióticos y antimicrobianos y resisten sin hidrógeno durante cierto tiempo.

SIBO por bacterias productoras de sulfuro de hidrógeno

Se produce por la presencia de bacterias reductoras de sulfato. Éstas utilizan el azufre para reducirlo y obtener energía, generando H2S (sulfuro de hidrógeno o ácido sulfhídrico). El sulfuro de hidrógeno tiene un característico olor a huevos podridos y es un gas muy tóxico para las células de la pared intestinal.

Las bacterias reductoras de sulfato también consumen hidrógeno por el que compiten con las arqueas generadoras de metano. Esta competencia puede favorecer que ambos grupos de microorganismos se equilibren. Pero si se intenta eliminar uno solo de ellos el otro puede crecer al disponer de más hidrógeno.

Las personas que dan negativo a las pruebas de aliento tradicionales podrían padecer este tipo de sobrecrecimiento bacteriano. La prueba de aliento hidrógeno-metano es la que se emplea para detectarlo.

 

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